«No se muere quien se va; solo se muere quien se olvida».
Es una frase a la que recientemente le he dado mucha más importancia. Porque, ahora que lo pienso, la gente a la que le tengo mucho aprecio y cariño un día simplemente desaparecerá, y tal vez no esté listo para ello. No sé cuándo ocurrirá ni cómo.
Sin embargo, algo que he aprendido es que uno debería pasar bastante tiempo con esas personas. No importa cómo sea: una pequeña conversación o una larga charla; todo eso genera recuerdos de ellas, los cuales se quedarán contigo y te acompañarán en los momentos difíciles.
La pérdida de una persona es algo muy duro. Llora cuanto quieras por ella; demuestra que te importa lo suficiente como para estar de luto. Pero, a su vez, conmemora los momentos felices que compartieron, desde los más pequeños hasta los más grandes. Las pequeñas acciones que tú hiciste por ella y las pequeñas acciones que ella hizo por ti.
Sé fuerte para que, cada vez que revivas esos momentos, sonrías al recordarlos: aquella ocasión en la que más se rieron o aquella vez en la que se apoyaron durante un momento difícil. Piensa en todo lo positivo que hicieron. Sigue adelante con tu vida, llevando a esas personas contigo como parte de aquello que te ayudó a convertirte en quien eres hoy.
Si todavía no has creado muchos de estos recuerdos con alguien, ¡inténtalo! No importa si es algo pequeño o una simple conversación; ve relacionándote más con esa persona. Construye buenos recuerdos con las personas más importantes para ti y nunca esperes hasta el último momento.
Acuérdate: no está mal estar triste o deprimido después de que ocurra algo así, pero no te dejes consumir por esa tristeza. Tampoco te sientas mal por no haber creado este tipo de recuerdos o por pensar que ya era demasiado tarde. Aunque sean pocos o parezcan insignificantes, atesóralos. Tú los apreciaste, y ellos también lo hicieron. No querrían que te sintieras mal solo porque crees que fue muy tarde para actuar o interactuar más con ellos.
El hecho de que las personas no sean eternas es algo difícil de aceptar, pero sé que eres fuerte y podrás superar todo esto. Ámate y ama por igual.
No tengas miedo de hablar de estos temas con la gente. Si tus amigos están pasando por algo parecido, apóyense mutuamente. Acuérdense de que siempre es bueno socializar, ya que ayuda a aliviar, aunque sea un poco, el dolor. Recuerda que nunca estarás solo y que siempre habrá personas dispuestas a ayudarte.






