Un análisis para recorrer el camino y la historia de la selección española, que tras 16 años de sequía logró conquistar el Mundial de 2026 y bordar su segunda estrella, consolidándose nuevamente como una de las grandes potencias del fútbol.
El domingo 19 de julio de 2026, España se proclamó campeona del mundo tras vencer a Argentina en la gran final con un gol decisivo, demostrando un dominio contundente y bordando su segunda estrella en la camiseta. ¿Qué hizo la selección española para ganar el Mundial después de 16 años de sequía? Vamos a analizar la historia y el camino que atravesó para convertirse en el mejor equipo de la actualidad.
Antes de conquistar su primera Copa del Mundo en Sudáfrica, la Roja era una selección con grandes futbolistas, pero siempre estancada en los mundiales. Tenían el apodo de “Los fatídicos cuartos” debido a que los cuartos de final eran la instancia máxima a la que llegaban en el torneo. Su último título internacional había sido la Eurocopa de 1964 como local, después de décadas de sequía y frustración en el escenario global.
Todo cambió con la aparición de la primera generación dorada, liderada por Casillas, Ramos, Busquets, Xavi e Iniesta. Ellos formaron la base de un equipo que transformó la historia del fútbol español. El ciclo comenzó con la Eurocopa del 2008, bajo Luis Aragonés, y continuó con Vicente del Bosque, quien los llevó a conquistar el Mundial de 2010 y a cerrar una era histórica con la Eurocopa de 2012.
Tras la época de gloria, España llegó al Mundial de Brasil 2014 como bicampeona de Europa y defensora del título, y era una de las grandes favoritas. Sin embargo, sufrió la “Maldición del Campeón”, cayendo sorpresivamente en la fase de grupos ante Países Bajos, Chile y Australia, un fracaso inesperado para una potencia que debía haber mostrado mucho más.
A partir de ese momento, España sufrió una gran caída y volvió a quedar eliminada en las Copas del Mundo de 2018 y 2022, en ambos torneos en los octavos de final. Según Sports Illustrated, la selección española pasó 16 años sin ganar un partido de eliminación directa en un Mundial, hasta romper esa racha en 2026.
Tras la etapa de Luis Enrique, la selección española atravesaba un momento de incertidumbre. La generación que había conquistado el mundo ya era parte del pasado y, aunque surgían nuevos talentos, el equipo no lograba recuperar su identidad ganadora ni convencer futbolísticamente.
En ese contexto, el 8 de diciembre de 2022, la Real Federación Española de Fútbol apostó por Luis de la Fuente como nuevo seleccionador. Su nombramiento generó algunas dudas, pues su experiencia se limitaba a las categorías inferiores de la selección y nunca había dirigido a un club de Primera División.
Con el tiempo, la Furia Roja terminó por silenciar a sus críticos. Mientras Luis de la Fuente consolidaba su proyecto, una nueva generación irrumpía con fuerza: Lamine Yamal y Nico Williams se abrían paso, mientras Rodri, Dani Olmo y Oyarzabal elevaban su nivel y se consolidaban como piezas importantes del equipo.
La confianza en la selección volvió a crecer con la conquista de la Nations League de 2023. Aunque el torneo no tiene el peso histórico de una Eurocopa o un Mundial, aquel título fue la primera señal de que España regresaba a competir y, sobre todo, a ganar.
El 2024 marcó un antes y un después. España conquistó la Eurocopa con una actuación dominante. Superó a potencias como Italia, Alemania, Francia e Inglaterra y se proclamó campeona de manera invicta. La UEFA registró que España ganó los siete partidos que disputó durante el torneo, un hecho histórico.
Como broche de oro a esta nueva era, la Roja conquistó el Mundial de 2026. Aunque partía como una de las grandes candidatas, la atención estaba puesta en el poder ofensivo de Francia, la prometedora Inglaterra y la vigente campeona Argentina de Scaloni, con Messi en el ocaso de su carrera.
Sin hacer demasiado ruido, la Roja avanzó paso a paso, eliminando a favoritas como Portugal, Francia y Argentina. Superó cada desafío hasta levantar nuevamente el título más importante del fútbol mundial.
El conjunto español no dependió de una sola estrella individual; la clave de su éxito fue funcionar como un verdadero equipo colectivo. Controló los partidos con posesión, dominó desde la defensa hasta el ataque y logró un récord histórico: ganar el Mundial encajando solo un gol, la cifra más baja registrada por una selección campeona del mundo, según la FIFA.
Este puede ser el inicio de una segunda era dorada para la selección española, con un futuro prometedor. La nueva generación no solo es joven, sino que ya sabe lo que es ganar títulos importantes y puede transmitir esa experiencia en los próximos torneos. Además, con España como una de las anfitrionas en 2030, junto a Portugal y Marruecos, el sueño de conquistar un segundo Mundial consecutivo parece más posible que nunca.
Al final, esto sigue siendo fútbol y todo puede pasar en cuatro años. Lo que sí es seguro es que este equipo ha dejado una huella imborrable y ha colocado a la Furia Roja entre las grandes potencias del deporte.
Sin importar lo que ocurra en el futuro, hemos sido testigos de un logro extraordinario que pocas veces se repite. La segunda estrella de España quedará grabada para siempre en la historia, como un nuevo capítulo en las memorias del fútbol.




