Porque hablar es como morir,

callar también.

Como si las palabras fueran condenas, y entre ambas, formas de hundirse,

porque supongo que la esperanza es alguna luz 

quizás la que se encuentra en unos ojos

o quizás la luz al final de morir 

a veces me parecen la misma cosa.

Es donde la percepción logra afinarse, aunque irónicamente no haya claridad,

y es extraño, es extraño estar tranquilo en medio de tantas inquietudes

como si la lucidez en realidad asustara más de lo que acomodara.

Hay un tipo de ruido que no molesta

incluso ¿gusta?

llega sin ser exigente, sin silenciarlo con tal de entenderlo todo

solo está presente

en lo que está incompleto

Entre más vivo se esté, más cerca está el borde de esfumarse

entre más ruido

más se vuelve inevitable el silencio,

como si todo lo que existiera necesitara inclinarse hacia su contrario para poder sostenerse

por eso todo es tan frágil.

Cada palabra lleva dentro su propio final

y cada ausencia, en el fondo

Es un intento de empezar a decir algo.