Abro las puertas a un lugar restringido. Una tierra de nadie, donde solía vivir con mi amada… Y cuando la vuelvo a ver, sigue igual de destruida la ciudad. Un lugar tan bello “tuvo” que ser destruido; muestra lo corrupto que es este mundo. Aún no me siento capaz de derrotar a la bestia que reside en este lugar, la que destruyó todo este paisaje…

Lo único que pude salvar de este lugar fue esta misteriosa reliquia. ¿Se supone que puede revivir a cualquier persona, verdad? Por eso puse a mi amada aquí. No sé si las leyendas son verdad, pero mi ilusión me ciega, y asumo que esto funciona.

Solo no debo abrir este ataúd hasta que ella reviva; no parece difícil, pero llevo años sin verla de ninguna forma. Todos los recuerdos que tuve de ella fueron aquí, quemados por las llamas provenientes de la bestia. Mentiría si digo que no la extraño.

Camino y camino a través de este infierno; a veces puedo ver a esa bestia surcando por los aires, buscando gente que siga aquí. Sorprendentemente, lo hay, gente que no tiene lo suficiente como para vivir en un lugar digno. Son tirados a este lugar para desecharlos.

Deje un largo suspiro. Estoy cansada, pero debo continuar; no creo que sea la única esperanza de este lugar, pero quiero darlo todo para tener venganza. Eso la mató, y esta tristeza no me deja en paz. Mi revólver está cargado, y mi espada está tan afilada como siempre, pero aún tengo este sentimiento de trauma, ¿de verdad quiero pelear con eso? ¿Soy lo suficientemente fuerte?

No importa, tengo que vengarla, sí. Soy fuerte, soy valiente y debo ir adelante, todo por ella.

Una voz me saca de mis pensamientos.


-¿Señora? ¿Está bien?

Un niño que no tiene más de 10 años. Eso que tiene en las manos es un dibujo.

-Si, ¿es ese tu dibujo? -le pregunté

-Sí, quería enseñarle lo que había hecho. ¡Mis padres dijeron que estaban orgullosos de tener un hijo tan talentoso!

Ninguna persona debería vivir en este lugar, mucho menos un niño. Tiene talento; lo único malo es este cruel mundo que trata a las personas así. Asentí mi cabeza como aprobación.

-Tienes gran talento, niño, ahora ve a tu lugar seguro con tus padres. -Es peligroso estar aquí afuera, ¿sabes? -Me agache, poniéndome a su nivel-. Ve corriendo, puede que venga un monstruo y te atrape.Sonrío, una pequeña broma, pero a su vez lo estoy salvando; vi la bestia pasar por aquí recientemente. Él se fue corriendo con entusiasmo al oeste; asumo que en esa dirección se encuentra su escondite.

Continúe caminando, hasta que escuche a esa misma bestia merodeando por los alrededores. No veo un escondite cercano; tengo que encontrar uno rápido.

Mire a mis alrededores, pero note que ya llegué a donde reside la bestia. Fue rápido, más rápido de lo que quería. Todavía no estoy preparada mentalmente. Puse el ataúd en el suelo; no puedo verla a través, pero sé que está ahí.

-¿Cuánto tiempo más hasta que acabe este sufrimiento, amor? –Una lágrima cae en el ataúd. Las mismas que tiñen mi memoria de su rostro. Necesito abrir el ataúd, pero tengo que aguantar… Ser fuerte, como ella alguna vez dijo. – Agarre la reliquia y la até a mí; vuelvo a sentir ese peso familiar sobre mi espalda.

Entró en la guarida del dragón. Espada en mano, tengo escalofríos, pero solo debo seguir adelante, no importa lo que me cueste dar un paso. En cualquier momento aterrizará aquí. Los nervios me consumen… Solo tengo que imaginarme a ella a mi lado, así estaré más tranquila…

Esperando, me acuerdo de este día. Nuestro aniversario. El segundo que pasó sin verte.

La bestia, ahí está. Aliste mis armas con mis manos temblantes; mientras me preparo para luchar contra eso, veo las heridas que le causó mi amada, un corte profundo en un ojo y otro en su pecho que se extiende hasta su estómago. Estoy lista. Aprieto el gatillo de mi revólver, apuntando a su cabeza para llamar su atención.

La bala acierta y lastima al dragón; ahora está cargando hacia mí. Le vacío el cargador y recargo rápidamente mientras esquivo sus ataques.

Corte tras corte, disparo tras disparo, le estoy haciendo daño… Mi pecho sangra tras un rasguño de parte de esta bestia. Pero tengo que seguir; este dolor no me detendrá.

La batalla continúa; el dragón se ha regenerado. Estoy cansada, mi cuerpo no quiere reaccionar. Me ha agarrado de la pierna, y ahora me está elevando. Disparo y disparo a sus garras, hasta que por fin me libera. Estoy demasiado alta, no aguantaré la caída, estoy demasiado lastimada… No estoy presentable, ¿verdad, Theresa? Mi gorra se ha caído, mi capa también. Mis cadenas y rosarios se han roto. Lo único que queda es mi rasgado traje, el cual le ajusté la corbata mientras caía.

Feliz quinto aniversario, Theresa.