Arcane muestra cómo la desigualdad puede dividir una sociedad entre quienes prosperan y quienes luchan por sobrevivir.

¿Qué pasaría si dos ciudades existieran una encima de la otra, pero vivieran en realidades completamente distintas? Eso es lo que muestra Arcane, una serie que va mucho más allá de la animación y nos habla de desigualdad, poder y abandono.

Aunque al principio podría parecer sólo una serie basada en el universo del videojuego League of Legends, Arcane desarrolla un conflicto mucho más profundo y general: el de Piltover, la ciudad de los avances y de la riqueza, frente a Zaun, el lugar olvidado entre las ruinas de la contaminación y de las privaciones. No son sólo diferentes lugares, son diferentes oportunidades; privilegios frente a carencias.

Piltover es el orden, el progreso y la estabilidad; sus ciudadanos viven rodeados de innovación, de tecnología, de prosperidad, allí se toman decisiones importantes sobre el futuro de toda la región y se avanzan inventos que llevan a la prosperidad, pero ese progreso no es igual para todas las partes.

Más allá de esa ciudad brillante se encuentra Zaun, sumido en la pobreza, en la contaminación y en la falta de oportunidades; mientras Piltover va transcurriendo por sus caminos de crecimiento, de desarrollo, de prosperidad, Zaun es consciente de que sus habitantes conviven con condiciones difíciles, donde la supervivencia se vuelve más importante que los sueños de un futuro mejor.

Una de las cosas que más llaman la atención de Arcane es su forma de describir la desigualdad como algo que no ocurre de la noche a la mañana. La desigualdad surge cuando los que tienen el poder toman decisiones sin tener un conocimiento profundo de cómo viven los demás. El mismo consejo de Piltover, por ejemplo, debate el progreso y el crecimiento de la ciudad pero, una y otra vez, no tiene en consideración cómo viven los que viven en Zaun, aquellos que suelen vivir en pobreza.

Y esto provoca frustración, resentimiento y sensación de abandono. Cuando una parte de la sociedad siente que nunca va a ser escuchada, empieza a aparecer el conflicto. La serie nos muestra cómo esas diferencias entre riqueza y pobreza generan problemas que pueden afectar a toda la gente.

Más allá de su espectacular animación y de los personajes interesantes que se narran, Arcane también logra hacer algo importante: mostrar problemas que también son los problemas del mundo real. En muchas sociedades existe ese enfrentamiento entre quienes pueden acceder a oportunidades y los que deben luchar por ellas.

Por eso, Arcane no es sólo una serie que se deja ver. También es una historia que invita a una reflexión acerca de la justicia, del poder y de los efectos que puede tener una desigualdad. Y finalmente la pregunta que deja es sencilla, pero a la vez poderosa: ¿es posible que una sociedad prospere si deja atrás a una parte de su gente?