No encuentro el café que me quite el sueño de estar contigo. Tu perfume está en el aire y me acuerdo de ti cuando respiro… así empieza Extrañándote de Jey Wheeler.
La verdad es que, cuando extrañamos a alguien, solemos recordar aquello que no supimos valorar en su momento. Bad Bunny lo dijo: “Debí tirar más fotos”. A veces pensamos que, si algo hubiera sido diferente, no estaríamos sintiendo esta ausencia; tal vez esa persona seguiría aquí. Morat también lo expresa: “De haber sabido que era la última vez, nunca lo hubiera sido”.
Y eso es lo que me pasa: te extraño.
Al pensar en ti, entiendo que debí guardar más recuerdos, porque nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. El tiempo que compartimos fue suficiente para dejar huella; un minuto contigo valía más que una hora con cualquier otra persona.
Extrañar es un sentimiento tan hermoso como doloroso. Hermoso, porque significa que alguien fue importante y dejó algo bueno en tu vida. Doloroso, porque llegan las preguntas y los vacíos. Quedan palabras sin decir, momentos que quisiéramos repetir y una sensación de no haber hecho lo suficiente.
A veces duele porque sentimos que no valoramos lo que teníamos. Otras veces, simplemente porque esa persona —o incluso un animal— ya no está, y solo permanecen los recuerdos.
Si tuviera la oportunidad de decirte algo, sería: gracias.
Gracias por las risas, los abrazos y cada instante compartido. Porque, aunque hoy no estés aquí, coincidir contigo valió completamente la pena.







Hermoso análisis