Cada 8 de marzo, José Luis Castillo marcha por su hija Esmeralda Castillo, quien desapareció el 19 de mayo de 2009 en Chihuahua, México. José Luis ha expresado la poca ayuda que ha recibido de la policía y cómo la fiscalía hasta le cobraba las fotocopias de la información sobre la desaparición de su hija; por lo que renunció a su trabajo para poder dedicarse completamente a su búsqueda. Tomó como apoyo las marchas del 8M para salir a marchar, hacer sonar la historia de Esmeralda y denunciar la falta de búsqueda por parte de las autoridades.
Esmeralda desapareció a los 14 años de edad, dejando un enorme vacío en el que Marta Alicia Rincón, su madre, con ayuda del padre, empezaron la búsqueda desde el primer día en colonias, municipios y estados. Tenían la esperanza de hallar alguna pista de su paradero o, al menos, de su cuerpo. Esas búsquedas los llevaron hasta Ciudad de México, donde un testigo ubicó a Esmeralda en la Merced, lo que hizo que la familia empezara a investigar el lado de la explotación sexual de niñas.
En 2025, los días 6 y 7 de julio, el padre de Esmeralda realizó una búsqueda de restos con ayuda de otros padres en el mismo lugar donde, hace unos años, se encontró una tibia que presuntamente podría ser de su hija. Pasaron horas bajo el sol realizando el trabajo que la policía y la fiscalía, negligentemente, se habían negado a hacer. Su madre ha hecho dolorosas declaraciones como:
“Sé que mi hija pudiera ya no estar en este mundo y que pasó mucho tiempo, pero quiero saber la verdad, qué pasó. No quiero que nos pase como a otras familias que les dieron un huesito y les dijeron que ya no dijeran nada, que ese era su familiar”.
Esas son palabras que representan el mayor miedo para cualquier padre o madre. Esmeralda fue arrancada de la vida de sus padres sin poder protestar, dejando un hueco enorme y demostrando la incompetencia de las autoridades respecto a los derechos y la vida de las mujeres. En México, la cifra de desaparecidas al año alcanza las 12.400 mujeres, lo que serían al día 34 mujeres a las que les arrebatan su vida o su libertad. En Colombia la cifra no es mejor, ya que alcanza el número de 1.800 mujeres; es decir, 5 mujeres al día que salen de su casa y nunca regresan.
Como en el caso de Esmeralda, todavía se pueden ver videos de la marcha de este 8M de su padre aún buscándola 16 años después. Son videos tan tristes que causan un nudo en la garganta al saber lo difícil que la debe estar pasando el señor José Luis Castillo. Él sigue marchando con la foto de su hija en el pecho, recordando que su búsqueda no ha terminado. Han pasado 16 años, pero su familia continúa exigiendo respuestas y justicia. Su historia es el reflejo del dolor de miles de familias que siguen esperando que sus hijas regresen a casa o que, al menos, se conozca la verdad.






