Como bien dictan los manuales del fútbol, este deporte no tiene memoria, o al menos eso se pensaba hasta ahora. En la Selección Colombia parece que el tiempo se detuvo en aquel lejano verano de 2014; hoy, en pleno 2026, el seleccionador Néstor Lorenzo ha encendido el debate nacional al ratificar la convocatoria de James Rodríguez para lo que muchos consideran su «último baile». Sin embargo, tras las recientes derrotas en la fecha FIFA ante Croacia (2-1) y Francia (3-1), la pregunta que inunda la prensa deportiva es si el eterno capitán realmente tiene el combustible necesario para liderar el camino al Mundial.
El entorno de la «Tricolor» no ha sido ajeno a las críticas, y gran parte de ellas se centran en el contraste de realidades competitivas. Mientras James Rodríguez milita actualmente en el Minnesota United de la MLS —una liga en crecimiento pero aún alejada de la élite—, sus posibles sucesores brillan en escenarios de máxima exigencia. Juan Fernando Quintero se ha consolidado como una pieza clave en River Plate, demostrando su vigencia cada fin de semana en la liga argentina, mientras que Jorge Carrascal destaca en el Flamengo de Brasil, actual campeón de la Copa Libertadores. Ambos futbolistas se perfilan como los favoritos para heredar el dorsal 10, aportando un ritmo de juego que James, por su falta de titularidad y exigencia en Estados Unidos, parece haber perdido.
A pesar de los datos estadísticos, las comparaciones entre ligas y la evidente falta de competitividad en escenarios de alto impacto, la realidad dentro del vestuario nacional parece seguir un guion distinto. Néstor Lorenzo ha demostrado, hasta el momento, una inmunidad total ante los cuestionamientos externos, manteniendo una jerarquía que muchos consideran inamovible. Para el estratega, el liderazgo y la visión de James siguen pesando más que el presente deportivo de Quintero o Carrascal, dejando claro que, para bien o para mal, el «10» morirá con las botas puestas bajo su mando.





yo creo que es mejor jugar con doble 10, es decir james y kingtero. Na no se